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Calladita te ves más bonita. Reflexión del día de la mujer.

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Ser mujer es algo increíble. Es ser una humana que existe para descubrir, expresar, amar. No es un límite, no es un rol perfecto, siempre listas para servir. Calladita te ves más bonita me decían desde chica. Ser intensa no cabe en este rol. Alzar la voz, ser inteligente, atleta, fuerte, feroz; tampoco cabe. Y ¿por qué no? 

Ser mujer es serlo todo. Es ser dueña de tu cuerpo, de tus ambiciones y pensamientos. Perseguir lo que te dijeron que nunca podrías lograr porque vivimos en un mundo de opresión que te juzga y te agrede por lo que decides usar o simplemente por caminar sola en la calle.

Las cosas como son y ni modo.

Cuestionar ese ni modo. Luchar para que no sea el pan de cada día que te hagan gestos empapados de promiscuidad y cobardía desde la ventana de un coche cuando sacas a pasear a tu mascota. Para que no sea normal que todas las mujeres que conoces hayan sido víctimas de abuso sexual. Para que el número creciente de feminicidios sin justicia sea una alerta y no una realidad ignorada. Que nunca más sientas que tienes que tapar tu cuerpo con ropa holgada para no provocar. Para que un NO nunca pueda ser un SI. 

Cuestionar, luchar y perseverar. 

Ser mujer es la magia y la dualidad entre fortaleza y sensibilidad. La intuición natural de nutrir, el hambre feroz por vivir. Rechazando etiquetas para escoger adjetivos y que te encante el poema final, sin importar quien lo entienda.  (@marguga__) 

Si soy sincera todos los años, la llegada del ocho de marzo me llena de ansiedad. Mi cabeza se inunda de preguntas, de recuerdos y de compromisos que lo han convertido en una presión a la que he huído. Hace unos días afortunadamente fui parte de una conversación entre varias mujeres que admiro en un evento de Ojo de Tigre. Una mañana para crear un espacio de apertura y empatía. No estaba segura si me iba a sentir cómoda participando porque hay veces que me siento aislada de la lucha. Como si hubiera una competencia de quien es más mujer o quien ha sufrido más. Pensé que quedarme callada era la mejor solución para escapar de ser juzgada. Calladita te ves más bonita, me recordaba.

Ese día, rodeada de mujeres fuertes, mamás trabajadoras, activistas, líderes, me dí cuenta que hemos experimentado el ser mujer de diferentes maneras pero que todas teníamos esa magia en común. Con experiencias y aprendizajes diferentes pero unidas para transformar una realidad que nos ha querido callar por mucho tiempo. Que nos ha dicho que estar en la casa es nuestra única responsabilidad, que ser mamá nos limita y nos roba oportunidades, que ser mujer tiene que caber dentro de una caja diseñada para tenernos como musas pero no como creativas. No en la toma de decisiones, ni en puestos de liderazgo. No en la calle protestando si no guardaditas y calladitas. 

Conversar, compartir y escuchar me hizo sentir que no estoy sola y que sin importar cómo decido vivir mi vida, como me defino o el compás que sigo, soy mujer. Así que esto es mi granito de arena en esta lucha. Compartir para cuestionar y transformar. Dejar de callar para abrir la mente a todo lo que tenemos que mejorar. Y tal vez así sean estas las palabras que te hagan sentir a ti que no estás sola. Que el ser mujer es un orgullo, que la libertad es nuestro derecho, no un privilegio. Y que calladitas no nos vemos más bonitas.