Blog

Día Mundial contra la Sequía, ¿qué está pasando en México?

México cuenta con una biodiversidad increíble que se expresa en la gran cantidad de ecosistemas que podemos encontrar en el país. Desde junglas a orilla de la playa hasta vastos desiertos, este territorio es privilegiado por su posición geográfica. Pero esta posición geográfica también implica la presencia de fenómenos naturales que se complican con la intervención humana. Un claro ejemplo es la sequía. 

Se considera sequía a un periodo prolongado de tiempo sin lluvia, lo que ocasiona . Esto puede deberse a fenómenos climatológicos. En el caso de nuestro país, es común que existan territorios en los que las temporadas de sequía pueden durar menos o más de seis meses. El problema es que desde junio del año pasado un porcentaje mucho mayor del territorio está en sequía. 

Sequía en México

Para abril de este año, el 87,5% de México se consideraba afectado por la sequía; esto según datos de CONAGUA. La página en su actualización del 30 de mayo marca una leve mejora, gracias al inicio de la temporada de lluvia. Pero hay quienes señalan que a pesar de esto a partir de la pandemia la crisis del agua en México se ha agravado. Algunos expertos estiman que para el 2030 la situación sea crítica en tema de acceso al agua. 

Como ya comentamos, las sequías son un proceso natural que existe en muchos lugares. El problema es cuando la actividad humana afecta estos periodos y los prolonga. El calentamiento global ocasiona la presencia de fenómenos naturales como el Niño y la Niña. El año pasado la Niña ocasionó que el sur tuviera precipitaciones extremas, mientras el norte experimentó sequías extremas. 

Esto, y el consumo irresponsable de recursos hídricos, ocasiona que muchos cuerpos de agua disminuyan. Podríamos mencionar la Presa de Valle de Bravo, la Presa de Calderón en Jalisco, el Lago Cuitzeo en Michoacán, e incluso la presencia de nieve en el volcán Iztaccíhuatl. Esto termina por afectar la agricultura y ganadería, el uso de agua en nuestra vida diaria e incluso aporta al incremento de los incendios forestales.

Pero, ¿qué podemos hacer? 

Primero, tenemos que entender la sequía como un fenómeno natural para así asumir nuestra responsabilidad ante estas. Las actividades diarias responsables con el medio ambiente nos ayudarán a bajar nuestra huella de carbono y emisión de gases de efecto invernadero. Así podremos regresar este fenómeno a su carácter natural. 

Como ciudadanos, podemos exigir a nuestro gobierno medidas necesarias para el correcto empleo y cuidado del agua. Existen empresas y ciudadanos que explotan este recurso de manera desmedida. Se necesitan políticas que regulen este tipo de actitudes. 

Por último, tenemos que mejorar nuestra relación con el líquido vital. Ser responsables con nuestro consumo hídrico diario: tomar duchas cortas, lavar menos nuestra ropa e incluso -si nos es posible- implementar sistemas de captación de agua. 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: