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Evolución y la Ley de Tolerancia de Sheldford

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Tolerancia, la que ponemos a prueba todos los días, invitándonos de manera a veces no tan afable a resistir determinados estímulos que recibe nuestro cerebro; el tráfico, la gente, el sol, o el trabajo, por ejemplo. La que te previene de tener una reacción incontrolada, visceral.

Concepto de amplia descripción y que la ecología adapta cómo Ley de tolerancia de Sheldford; la cual nos dice que la presencia y abundancia de organismos en un ambiente no depende de si tolera o no el tráfico. Pero si de la cantidad de nutrientes que requiere, así como también de otros factores: condiciones climáticas, topográficas y ambientales, que benefician o no su existencia; su tolerancia al entorno   

En las últimas dos décadas se han documentado un total de 581 especies y subespecies extintas que se ha sumado al listado de la IUCN. Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza por sus siglas en inglés.  

Pero… ¿es realmente todo culpa del humano?  

Creo que el proceso evolutivo de nuestra especie, previa a las últimas dos décadas sirve de manera perfecta para ejemplificar la ley de la tolerancia en la ecología.  

En tiempos preindustriales, antes de que se construyeran trenes que implicaran deforestaciones masivas en medio de la selva, muchxs de nosotros creeríamos que seres humanos y naturaleza convivíamos de manera pacífica sobre la faz de la tierra, y si así era, tristemente el gusto nos duró poco, y esto debido a que la tolerancia de nuestra especie era puesta a prueba contra la tolerancia de otras. [entra Darwin a escena].  

Tal y como lo dicta la ley del afamado zoólogo Victor Ernest Sheldford; con motivo de exonerar a nuestra especie por medio de esta; me di a la tarea de desempolvar un poco de historia meteorológica y hacer lo considerado común en estos días: culpar al clima.  

Nuestro planeta ha sido víctima de numerosos ciclos de enfriamiento y calentamiento. Ocurriendo así una glaciación cada 100.000 años, la más reciente tuvo lugar hace unos 75.000, bajo el nombre de Würm.  

Esto quiere decir que durante estos periodos, la vida debe adaptarse a un clima seco y gélido o perecer en el intento.  

Tal y como lo sugiere la ley de la tolerancia; una especie no puede sobrevivir y no la vamos a encontrar distribuida en otros ecosistemas que no respeten los rangos = necesidades que esta especie necesita. Para ejemplo; meter un pez de agua salada en agua dulce.  

Muchas especies lograron adaptarse no sólo al cambio climático de la era glacial, sino que también lo hicieron al reacomodamiento geográfico y biológico que implicó.  

Humanos, mamuts, perezosos y canguros gigantes, o incluso el marsupial más grande que pisó la tierra, así como el resto del reparto de la película La era del Hielo, se encontraban entre los sobrevivientes de todos estos factores comprendidos por la ley de tolerancia Sheldford. Factores inanimados del ecosistema, que se les conoce cómo abióticos (agua, luz, suelo, temperatura) 

Es entonces que hasta ahí vamos bien ¿cierto? 

Podemos suponer que, a lo largo de nuestro proceso evolutivo, existieron distintas condiciones que nos dieron ventaja dejando a otras especies desfavorecidas, que no fue un pensamiento visceral e intolerante para con los demás organismos el que dominó la mente humana de la noche a la mañana convirtiéndonos en una especie de asesinos seriales de la ecología.  

¿Qué tan tolerante te consideras? Al igual que lo vimos en la ecología, la tolerancia en la sociedad trabaja de manera en que como individuos reaccionamos a nuestro entorno. Seamos más tolerantes con el medio ambiente que es nuestro entorno inmediato, ese que favorece nuestra existencia y que al igual que nosotros, se ve disrumpido por la contaminación que representa el tráfico vehicular y el uso poco sustentable de los recursos que la tierra nos regala.  

Este mes de la tierra, regalémonos y regalemos tolerancia ambiental.