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La historia de las jacarandas en Ciudad de México

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En la Ciudad de México la primavera se anuncia con el florecer de las jacarandas. Las principales avenidas de la ciudad se llenan de morado y notifican del cambio de temporada. Y si bien podría parecer que este es un capricho de la naturaleza, la realidad es que debemos este fenómeno a un inmigrante japonés que hizo de México su hogar. 

Tatsugoro Matsumoto se desempeñaba como jardinero imperial en su natal Tokio. Ahí sirvió a la corona de su país diseñando sus jardines. En Japón la primavera llega con las flores de cerezo, todo el país se llena de pequeñas flores rosadas que caen como lluvia desde las ramas de los árboles. Este es un fenómeno muy característico y popular de la nación nipona, y es importante tener esto en cuenta para entender el porqué de las jacarandas en el país. 

Matsumoto dejó Japón con algunas de sus pertenencias pero muchas semillas. Llegó a diferentes lugares de Latinoamérica para terminar habitando en México. Las semillas de jacaranda las trajo de Brasil, él solía conseguir semillas de flores que le gustaban en sus viajes y las hacía germinar en su nuevo hogar. 

Tal fue la popularidad de Matsumoto que trabajó para personajes como Ávila Camacho o Porfirio Díaz. A él y su linaje debemos también mucho del diseño de paisaje de la Ciudad de México. Los Matsumoto trajeron también camelias y palmas. De hecho, las que encontramos en Avenida de las Palmas o la glorieta de la palma fueron sembradas por ellos.

Pero regresando a la historia de las jacarandas; fue el entonces presidente Pascual Ortiz Rubio quien decidió buscar un fenómeno similar al de los cerezos para México. Aquí es donde entra Matsumoto, quien aconsejó al presidente que sembrara jacarandas en lugar de cerezos. Por el clima que predomina en el país era más fácil que las jacarandas pudieran sobrevivir.

Desde entonces los árboles de pequeñas flores moradas anuncian la llegada de la primavera a la Ciudad de México.