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La señora de la ciudad, del territorio y de la lluvia

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En todo el mundo, las ciudades están creciendo a una velocidad desmesurada, de forma descontrolada y generando profundas heridas de desigualdad. Aquellas promesas de que las ciudades serían los espacios de desarrollo y prosperidad, se han quedado muy atrás. Frente a ese escenario donde muchas personas viven y otras apenas sobreviven. Hay algunos vislumbres de esfuerzos por reconfigurar estos territorios y las estructuras que hemos construido sobre ellos, buscando transitar a ciudades mucho más humanas; humanas en plural, donde cabemos todas las personas en las múltiples formas que somos y aspiramos ser. 

Esas luchas por ciudades más humanas, la han arropado muchas personas desde diversas áreas de incidencia y capacidad. Particularmente las mujeres y aquellas personas que se han visto relegadas del espacio público por generaciones. Uno de los bastiones de estas batallas por el derecho a la ciudad en México es, sin duda, Patricia Martínez Barba. Paty Martínez, como le llamamos quienes tenemos el gusto de verla planear, repensar, dialogar y transformar el territorio; es actualmente la Coordinadora del Gabinete del Territorio de Jalisco, que agrupa a las dependencias responsables de la gestión integral del agua, del transporte, medio ambiente, y de la infraestructura y obra pública. 

Sobre Paty Martínez

Ella es posiblemente distinta a lo que estás imaginando de ella;  tiene una personalidad enigmática, camina en silencio y es una figura pública divergente al arquetipo tradicional de funcionaria. Paty es la activista, madre y urbanista/periodista que con su equipo, está reconfigurando la forma de hacer ciudad y gestionar el territorio en uno de los estados más importantes de México y con la segunda ciudad más grande del país. 

No es ningún secreto que ver figuras como la de Paty tomando decisiones sobre el territorio es inusual. Pero más inusual es encontrarse con que su visión del poder tiene que ver con la colectividad, con la escucha, con el reconocimiento del talento en las otras personas, y que ella “no toma decisiones sobre el territorio”, sino que lo hace a partir de reflexiones compartidas con su equipo, que acciona desde el sentido de servicio. . 

A unos días de la entrevista con ella, me notifican que nos conectaremos vía zoom, porque uno de sus hijos ha dado positivo a COVID. Lo primero  que se escucha en la llamada son los sonidos de sus dos niños estando en su casa y haciendo uso de ella, como sucede en la cotidianidad de miles de mujeres en nuestro país. Paty es originaria de una ciudad media conservadora de los Altos de Jalisco (Tepatitlán) y fue criada bajo la idea de ser “trabajadora y luchona”, a la que nunca se le dieron las cosas en bandeja de plata.

Parte de ese espíritu trabajador, también se manifiesta en el trabajo de cuidados que Paty realiza diariamente en la crianza de sus dos hijos, que como dice “ no la hago sola; hay una infraestructura familiar y social que me acompaña. Una red de mujeres, quien trabaja conmigo y me ayuda con mis hijos y casa, mi mamá, y las amigas con las  que a veces necesito soltarme y desconectar con unos negronis. Su vida, en todos sus momentos y etapas, ha estado llena de mujeres con las que conecta, Jane Jacobs, Natalia Ginzuburg, su querida Alma Guillermo Prieta y su propia red de amigas.”

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La esfera profesional de Paty, al igual que muchas otras en nuestro país, podría ponerse la etiqueta de profesión no tradicional. Como es sabido, las mujeres en México no han estado regularmente relacionadas a llevar la batuta de la vida pública y del ejercicio de sus recursos, aún cuando su trabajo sostiene a las comunidades y sus economías, “dentro de la política, en función de la forma en que se ha construido el sistema (basado en relaciones muy de hombres), los cargos públicos te exigen muchas renuncias…Estar en una posición exige un trabajo brutal; sí de organización, pero también de un equilibrio emocional.”

Sus hijos se han convertido en la guía para no perderse; todo el tiempo que está afuera, “tiene que ser suficientemente bueno para que valga la pena no estar con ellos”. También se han convertido en sus principales flechas de dirección y le presentan sus mayores desafíos. Como dice Francceso Tonucci, “los niños…con su presencia y sus juegos invadiendo los espacios públicos son capaces de modificar los comportamientos de los adultos y obligarnos a respetar más el entorno en el que vivimos y en el que vivirán nuestros hijos y nuestros nietos”. 

Decir que Paty ha sido uno de los principales bastiones en la lucha por el derecho a la ciudad en México en los últimos años no es cosa menor. Ha sido parte de la articulación de la mayor Red de Infraestructura Ciclista en el país y de la consolidación del sistema de bicicleta pública en Guadalajara, de la consolidación de la Red de Bosques Urbanos que fortalece el vocacionamiento de estos espacios como pulmones para la metrópoli, y del diseño e implementación del Sistema de Transporte Público Integrado (MiMacro Periférico) que conecta a todos los municipios metropolitanos (y que por cierto, tiene perspectiva de género y de cuidados), pero para ella su principal logro ha sido Nidos de Lluvia.

Nidos de Lluvia

Como dice Paty, “Nidos de Lluvia nació como una oportunidad de cambio a partir de una crisis. Se construyó de la mano de la sociedad civil, con Isla Urbana y logró meterse con el duro y arcaico sistema de administración de agua potable, donde estas soluciones no existían en sus posibilidades”  

La Presa de Calderón que abastece al Área Metropolitana se quedó sin agua y con ella, 300,000 mil personas. Había quienes teníamos el privilegio de tinacos y aljibe y con eso disminuimos el impacto de la crisis. Pero había quien no. A partir de esto fue evidente que el problema no era sólo la escasez pero las deficiencias que en general el sistema de abastecimiento de agua era deficiente. 

En un momento de crisis, en quien recae la responsabilidad de conseguir agua es de las mujeres, que destinan 25% de su tiempo productivo es para conseguir agua. Casos nos sobraban, desde la abuela que cuidaba a nietos de todos los hijos y que tenía que ir por agua en baldes dejándolos encerrados y solos; mujeres que tenían que trabajar y no tenían quien se quedara a la hora de la pipa, y la perdían (sin dinero para pedir otra); mujeres con niñas y niños en los brazos y garrafones en las carreolas mientras caminaban por colonias que más que calles, tienen senderos y brechas. 

Lo que hicimos fue llevar 600 sistemas de captación de agua de lluvias a las partes más afectadas (SCALL); a las zonas donde no había capacidad de almacenar. Y ahí, en medio de la crisis, pasó algo que no esperábamos. Las cisternas se volvían a llenar y no se terminaba. Así que ellas comenzaron a invitar a sus familias y vecinos a consumir el agua también.”

Todo el SCALL, se convirtió en una pieza importante de sus viviendas. Hay quienes les ponen plantas, hay quien ya le hizo un techito. Es decir, se convirtió en algo que atesoran; lo que hace el SCALL es que les resuelve la cotidianidad y les dignifica la vida. Entendieron en el acceso al agua, un derecho humano, que una vez que es solventado, les permite dedicar su tiempo y recursos a otras actividades. Para ella, Nidos es significativo porque “estamos resolviendo algo no sólo inmediato sino que se convirtió en una medida de mitigación al cambio climático”. 

A partir del trabajo de Paty y de su equipo, Nidos de Lluvia logró ahora convertirse en un programa permanente que tendrá cerca de 4000 instalaciones anuales con un presupuesto de 80 millones de pesos, y que priorizará inversiones en colectivo como en escuelas y espacios comunitarios. 

Bajo esta visión del poder de todas las personas, Paty ha decidido continuar al mismo tiempo con su trabajo como activista por otras agendas que la atraviesan. Por ejemplo visibilizar a todas las mujeres que están y que son capaces de estar en estos espacios de decisión. El futuro de las ciudades deberá ser indiscutiblemente humano e igualitario, y tendrá a  las mujeres con firmeza tomando las riendas del desarrollo, “pero hay que tener una perspectiva mucho más amplia para ver lo que sucede ya. Los cambios vienen desde la transformación local; no desde los gobiernos municipales pero sí desde las comunidades. Son los grupos de personas organizadas en defensa de sus propias parcelas; las mujeres defensoras de los bosques en Michoacán, las mujeres preocupadas por la distribución del agua y de los recursos…”.  

El sueño de un futuro urbano próspero está ahí.  


Todas las citas fueron tomadas de una entrevista realizada a Patricia Martínez Barba el 14 de julio de 2022.