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Lo reciclable no reciclado, la exportación de desechos plásticos

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Cuando mi editor sugirió la idea de escribir sobre la exportación de desecho plástico reciclable en el mes dedicado al wellness – bienestar en español-; sinceramente no pude encontrar una correlación o siquiera atractiva la idea. Encontré mi cerebro más seco de lo normal.

Estaba ignorando la importancia del tema más allá del conocimiento poseído y meramente básico del cuál todxs hemos sido salpicados ‹‹plástico = basura = contaminación›› y focalizando mi energía en juntar mis dos neuronas para darle vueltas y vueltas a temas que emergían en mi vida personal.

Hoy (al tiempo en que me disponía a escribir el artículo) como parte fundamental del proceso inicial, di una ojeada al tema por internet, de pestaña en pestaña; el tema ahora no sólo me parecía interesante, también abrumador.

Fue entonces que encontré la correlación que buscaba, la filosofía para introducirlos a un tema tan importante como lo son los desechos plásticos, sus importaciones y exportaciones, y lo que estas implican; para ser más exactos.

Todo tiene una fecha de caducidad, y muchas veces nos resistimos a reconocer que así es; seguimos consumiendo aquel producto que en su momento parecía lo más conveniente. Nos aferramos a la idea de que sigue siendo un consumo responsable y benéfico, cuando la realidad es que se ha vuelto un consumo nocivo para nuestra salud integral; para nuestro bienestar. Tal es el caso del plástico.

En sus inicios, el plástico resultaba algo novedoso y viable; al igual que muchos otros inventos que cambiaron el mundo, marcando un antes y después. El después, siendo nuestro presente, se ha convertido en un problema a nivel global, como muchos de nosotros ya sabemos. Anualmente, se estima que ocho millones de toneladas acaban en los océanos.

¿Qué piensas de las segundas oportunidades?

Las exportaciones de residuos plásticos para su reciclaje, supone una segunda oportunidad; la vida después de la muerte, pero la realidad es que lo reciclable no siempre es reciclado, y al igual que las segundas oportunidades, o las secuelas; rara vez superan las expectativas.

Los países que suelen ser receptores de este tipo de desechos no siempre disponen de industrias eficaces para su reciclaje, y el plástico una vez utilizado pocas veces se encuentra en condiciones óptimas para darle una segunda vida, una segunda oportunidad.

Se estima que solamente es reciclado un 9 % de todo el plástico producido a lo largo del año.

Es entonces que entre lo reciclable y lo reciclado, las estadísticas e infraestructuras logran pautar un límite… El bienestar integral de todxs nosotrxs reconoce de los mismos (límites). A veces, priorizamos las necesidades de los demás sobre las nuestras sintiéndonos culpables por decir “no”, pero si bien no elegimos lo que sentimos, sí lo que merecemos [recordatorio].

En 2018, China sacudió el sistema mundial de reciclaje al decir “no” y prohibir de manera definitiva la importación de desechos plásticos para su reciclaje. Años antes, veía la luz Plastic China, documental guiado por la iniciativa de mostrar el problema que representa ser el vertedero de basura mundial.

Pobreza, esperanza y ambición, son descritos audiovisualmente a través de su protagonista, una niña de 11 años que vive y trabaja en un taller de desechos plásticos importados.

A este punto, nuestras retinas y oídos están saturados de lo dañino que es el plástico en los mares. Pero, ¿qué hay detrás de todo aquel desecho plástico que no se recicla y que tampoco termina en los océanos, sino, en estos talleres? Se quema.

La práctica de quemar plástico supone una grave amenaza para la salud, como, por ejemplo, problemas reproductivos y de desarrollo, trastornos hormonales y cáncer. Parece que la salpicada introductoria se ha tornado en una inmersión a la caja de Pandora…

El plástico representa uno de los mayores problemas para la humanidad y nadie quiere asumir la responsabilidad de ello. Su exportación es equivalente al desentendimiento de las naciones que mayormente lo consumen y el etiquetado “reciclable”, un eufemismo consistente en quemarlos. Reciclados o no, los residuos plásticos siguen navegando en un panorama desesperanzador e incierto poniendo en riesgo nuestro bienestar.

A 4 años de que China reconociera que no quería cargar con la basura de otros; Estados Unidos y la Unión Europea (UE), siendo estos los mayores exportadores de residuos plásticos; siguen sin saber qué hacer con todo este material nocivo que producen en masa, abriendo las puertas a su tráfico ilegal terminando así en otras partes del continente asiático cómo Turquía, puertos y costas de Malasia, Filipinas, Vietnam, y claro, en nuestros pulmones.

¿Qué es lo que nos queda entonces?

Francia apuesta hoy día por una economía circular concentrada en reducir sus desechos y la producción excesiva, para aprovechar mejor lo ya fabricado permitiéndoles dejar de lado las segundas y falsas oportunidades.

México, por otra parte, aplica el convenio de Basilea desde 2021, lo que supondría una implementación de medidas en pro del medio ambiente y resolución de la contaminación plástica, pero durante el mismo año, nuestro país se convirtió en el receptor número uno de América Latina de este tipo de desechos… Para algunos resulta menos fácil o más cómodo no darse cuenta del problema.

Desde que empecé a escribir sobre sostenibilidad ambiental, me he dado cuenta de la travesía que ha implicado; cada artículo un desafío, algunos más complejos que otros, algunos más desesperanzadores que otros, pero siempre buscando la manera de aferrarme al firme ideal de que todxs buscamos un bienestar común; vivir en un mundo mejor.

Nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos en pro de un bienestar; agendar la cita en el dermatólogo, ir a terapia, hacer ejercicio y dejar de usar plástico -aunque parezca reciclable-. Dejemos un mundo mejor que como lo encontramos. Reduzcamos nuestra huella plástica.