Blog

Los 4 principios de la ecología de Barry Commoner


“El uso adecuado de la ciencia no es conquistar la naturaleza, si no vivir en armonía con ella”.


Al acercarnos a la celebración del Día de la Tierra, nos dimos la tarea de conocer más a fondo a uno de los primeros ambientalistas de la historia quien ha sido gran parte de los avances hacia un mundo más sostenible. Barry Commoner es el fundador de la ecología moderna y uno de los pensadores y movilizadores más provocativos para hacer del ambientalismo una causa política y social. A través de su trabajo incentivó el reciclaje, los alimentos orgánicos y la reducción del uso de combustibles fósiles, cuestionando constantemente la sobre-producción y el consumismo. Siendo un académico y activista de alto nivel, entendía que vivir en balance con la Tierra se podía resumir en 4 principios de la ecología que todos podemos aplicar en nuestro día a día.

Si buscáramos la definición de activismo ambiental, encontraríamos la foto del Dr. Commoner. Fue un biólogo estadounidense, ecosocialista y activista político. Además, fue candidato a la presidencia de los Estados Unidos, teniente durante la Segunda Guerra Mundial, Doctor por la Universidad de Harvard y profesor de fisiología vegetal en la Universidad de Washington por 34 años. En 1950 se posicionó como uno de los líderes científicos activistas que reconocían y denunciaban las consecuencias tóxicas del boom de tecnología en Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial declarándose también en contra de las pruebas nucleares que surgían en esa época. En su libro de 1971 El círculo que se cierra sugirió que las tecnologías capitalistas eran responsables en gran parte de la degradación medioambiental.

“Si preguntas qué puedes a hacer con respecto al calentamiento global, la única respuesta es cambiar la forma en que entendemos el transporte, la producción de energía, la agricultura y gran parte de la fabricación de bienes. El problema se origina en la actividad humana”.

Fue un personaje importante en el primer Día de la Tierra en 1970, conocido por alzar la voz para llamar la atención del público sobre la crisis ambiental. Insistía que el futuro del Planeta dependía de que la industria aprendiera cómo evitar crear problemas socio-ambientales desde la raíz, en lugar de tratar de limpiar todo después. Pensaba que las empresas no podían simplemente lavarse las manos de la responsabilidad moral, social y ambiental causados por sus procesos o productos.

Parte de su legado fueron los 4 principios de la ecología que ayudaron a moldear como abordamos las problemáticas socio-ambientales hoy en día. Simples, accesibles, pero revolucionarias.

1. Todo está relacionado con todo lo demás.

Todos los ecosistemas están interconectados y se autoestabilizan. Si algo daña a uno, desencadena una red de problemas al resto de los elementos. Por ejemplo, la quema de combustibles fósiles está sobrecargando el ciclo global del carbono, que a su vez está provocando cambios dramáticos en el clima, la capa de hielo global, la acidificación de los océanos, los rendimientos agrícolas, el nivel del mar, y la cantidad de refugiados en todo el mundo. Cualquier sociedad que ignore la primera ley del Commoner, invita al desbalance ecológica y social.

2. Todo debe de ir a alguna parte

Nada desaparece. Solamente porque pensemos que nuestra responsabilidad termina cuando entregamos la bolsa negra al camión de la basura, no significa que esos objetos dejan de existir. En especial si hablamos de residuos inorgánicos. Esos productos que sabemos que duran cientos de años en el Planeta. Todo acaba en alguna parte. Aunque no lo veas, ahí sigue. En vertederos, tirados en la playa, en el mar, en islas del tamaño de Texas en medio del océano. Todo eso viaja y se deshace a micro pedazos, pero sigue existiendo.

“Una de las principales causantes de la crisis ambiental es que se han extraído grandes cantidades de materiales de la Tierra, se han transformado y se han desechado al medio ambiente sin tener en cuenta que ‘todo debe ir a alguna parte’. El resultado es la acumulación de cantidades dañinas de material que no pertenecen en la naturaleza”

3. La naturaleza es la más sabia.

Commoner no sugirió este principio como un ideal ingenuó y romántico, si no rechazando y criticando la idea de que el humano y la tecnología puede mejorar la naturaleza. Pensar que podemos ser más inteligentes que un sistema que lleva millones de años existiendo de manera autosostenible es la definición de egocentrismo. La evolución ha optimizado los ecosistemas del Planeta haciéndolos más eficientes, inteligentes y moldeables. En lugar de luchar para superar y seguir insistiendo en explotar los recursos naturales, tenemos que entender que la respuesta está en aprender de los procesos que el Planeta ha perfeccionado a través de los años.

4. Nada es gratis

Este último principio advierte que toda ganancia tiene algún costo. Continuando con el entendimiento de que todo está conectado, nada puede ganar o perder. Toda acción tiene una reacción y si todo forma parte de un todo, cualquier alteración al ecosistema, afecta a elementos en el mismo. Pongamos como ejemplo la sobreproducción de plástico. Gracias al consumismo y la falta de toma de responsabilidad de la industria, existe una alta demanda y oferta de productos de un solo uso. Estos productos son hechos explotando recursos naturales como el petróleo, contaminando durante su producción con gases de efecto invernadero, utilizados de manera innecesaria y excesiva, y desechados de manera irresponsable creando así un problema de contaminación de plástico a nivel global.

Pensamos en estas acciones como sucesos individuales pero todos están interconectados. Al final de cuentas, la contaminación a la atmósfera crea una alta de temperatura en el océano, causando un desbalance en los ecosistemas marinos, subiendo los niveles del mar y un aumento de desastres naturales. El plástico que pensamos que no es nuestro problema acaba en el mar siendo ingerido inconscientemente por los peces que nosotros pescamos y comemos.

Así que es muy simple. Nada es gratis. Todo vuelve. Al intoxicar al Planeta nos estamos intoxicando a nosotros mismos.

Aunque las reglas son claras, detrás de ellas existe un elemento de fe. La ilusión de que dejemos de creer que el mundo gira alrededor de nuestras necesidades y comprendamos que somos una pequeña parte de un todo mucho más sabio de lo que podemos imaginar. La lección que el Dr. Commoner nos deja es que todo está conectado con todo lo demás. El reto es abordar la ecología como una herramienta para resaltar que la contaminación ambiental, la desigualdad social, las guerras políticas y la economía del exceso deben de abordarse y entenderse como partes relacionadas con un problema central y global. Solo trabajando en conjunto es que se puede empezar a solucionar la crisis mundial.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: