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Meditación y naturaleza 

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Cuando estamos frente a un río, al amanecer, al atardecer o frente al mar. Cuando estamos dentro de un bosque, sintiendo la tierra y abrazando un árbol. Algo adentro de nosotros entra en calma, se conecta consigo mismo y con la naturaleza. ¿Qué es la meditación? Bueno, mucho de meditar es sentir esta conexión de presencia total, de conectar con algo más grande que nosotros y que somos nosotros al mismo tiempo. 

Todo fluye y no hay nada que perseguir, nada que lograr, nada que hacer. Solo ser. Ser uno con eso que nos rodea, ser uno con nuestros pensamientos sin necesidad de explicarlos, darles vuelta o negarlos. Ser uno con nuestro cuerpo sin juzgarlo solo sintiéndolo.  Observando y estando. 

¿Por qué la naturaleza nos conecta de manera tan inmediata con esta sensación, este estado meditativo? ¿Qué características y maneras de ser tiene la naturaleza que nos ayuda tanto a estar presente?

La naturaleza fluye con el cambio, el río va y si hay una roca o un obstáculo sigue por otro camino, abre uno nuevo o se detiene un poco. El árbol se conecta con las raíces bien plantadas al suelo, sus ramas y hojas se conectan con el aire y el tronco le ayuda crecer. Las montañas crecen tocando el cielo y tocando la tierra. La naturaleza solo es. Tiene ciclos de muerte y renacer, de sanar y soltar.

Por eso y mucho más nos conecta y nos recuerda (sin dar explicaciones) eso que ya somos. Somos naturaleza, somos ciclos de morir y renacer, de agarrar y soltar, de ser y estar. Nos recuerda todo lo que olvidamos con el ruido de la ciudad y de las redes sociales. Nos recuerda que estando y siendo no hay ningún problema en el presente. No hay nada que resolver, nada que perseguir, nada que lograr.  Meditar y estar en la naturaleza, dos cosas muy importantes. Y muy sencillas en realidad.

Estamos rodeados de ella y no necesitamos ir muy lejos para encontrarla (por suerte, aunque ir al bosque/playa de vez en cuando es muy importante) podemos ir a ver nuestra planta o el árbol de la acera y sentirlo, conectar, hablarle. Ya sé, suena muy hippie, pero prometo que en un segundo te hará sentir algo, algo distinto al ruido de la mente. Algo más sencillo y sin darte cuenta estarás ahí meditando. 

Ahora, ¿por dónde empezar a meditar? Se empieza entendiendo que meditar no es algo que se hace bien o mal. No es algo en el que uno sea el mejor o el peor. No es algo que se hace pensando en lograr algo. Después, meditar tiene mil formas, puede ser reír (como explicaba Osho), caminar o hacer meditación en movimiento (yoga). Así que tú puedes elegir la forma que más te guste. Hay aplicaciones como Calm, Headspace etc. Música que puedes escuchar en Spotify o muchos videos gratuitos con todo tipo de meditaciones en Youtube. Te dejo una meditación que yo hice para conectar con la naturaleza.  

Gracias por leerme, gracias por estar y gracias por compartir este ratito conmigo.