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¿Cómo y por qué usar tu menstruación para regar tus plantas?

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Descubre cómo surgió la práctica de utilizar la sangre menstrual como fertilizante y cuáles pueden ser sus beneficios para fortalecer tus plantas de forma natural.


Entre la cantidad de tabúes que involucran al cuerpo femenino, la menstruación es uno de los más grandes. Después de todo, siempre se nos ha enseñado que hablar de la menstruación está mal, que la sangre es asquerosa y que nuestro ciclo es un momento para escondernos (más por el bien de los demás que por el nuestro).

Pero en realidad, no hay nada más natural. Los cuerpos son perfectos. Hechos para dar vida, luz y fortaleza. Hay muchas prácticas que ayudan a romper tabúes en torno a la menstruación y generar apropiación, aprovechamiento, orgullo y espiritualidad a través de este ciclo. Una de estas es utilizar la menstruación como fertilizante. Práctica que ha logrado captar la atención de muchos a nivel global. 

Este hábito comenzó a ser más frecuente con la normalización del uso de la copa menstrual acompañado de estudios científicos que demuestran las propiedades y cualidades de la menstruación. 

La sangre menstrual posee células madre, lípidos y otros macronutrientes primarios que son muy útiles para las plantas. Puedes usarla para fortalecer y fomentar el sano crecimiento de tu jardín, además de verlo como una manera de conectar tu cuerpo con la naturaleza. 

¿De dónde viene esta práctica?

Para entender un poco mejor por qué existe la práctica de usar la menstruación como fertilizante,  debemos recordar que, hasta hace muy poco tiempo, no había tantos tipos de productos de higiene para contener la sangre menstrual. Por lo tanto, la gente sangraba libremente, y esa sangre llegaba a la misma tierra donde plantaban sus hierbas y comida. Esto era visto como un acto de agradecimiento: toda la nutrición y la vida que le quitamos a la tierra, regresa a ella de manera natural. Es el final de un ciclo perfecto, de conexión entre el cuerpo que nutre y genera vidas y la naturaleza.

En civilizaciones más antiguas y matriarcales, era común utilizar esta sangre para rituales, ofrendas e incluso tributos a las Diosas y la Luna. Con el tiempo y las culturas patriarcales, se impuso sentir vergüenza y hasta asco por este ciclo tan importante para las personas menstruantes.

Afortunadamente, hoy se ha realizado un gran trabajo para rescatar estas sabidurías ancestrales y sus grandes enseñanzas. Normalizando la menstruación es como esta práctica, que no es más que devolver tu sangre menstrual a la tierra, regresa a la vida. 

¿Por qué es bueno regar tus plantas con tu menstruación?

“Los últimos años se han estado desarrollando investigaciones científicas sobre la sangre menstrual. Una de ellas sostiene que es una fuente valiosa de células madre estromales, que son células que se regeneran, se multiplican, y se pueden convertir en células de cualquier tipo”, cuenta Zulma Moreyra en su libro ”Mi sangre cura”.

Desde 2007, publicaciones en Journal of Translational Medicine, revelaron que la sangre menstrual contiene un nuevo tipo de células madres capaces de producir hasta 9 tipos de tejidos. Los macronutrientes que se encuentran en la sangre menstrual no solo han comprobado ser una posibilidad para la innovación médica si no que también pueden ser muy valiosos para las plantas.

El nitrógeno mantiene un buen color en sus hojas y ramas. El fósforo ayuda a desarrollar tallos fuertes y el potasio a formar nuevas raíces, semillas, frutos y flores. Todo de manera orgánica, natural y circular. La menstruación es un abono increíble para las plantas. Un alimento que las ayuda a florecer, crecer y reproducirse. 

¿Cómo regar tus plantas con tu menstruación?

Para empezar a nutrir tus plantas con sangre menstrual es recomendable verter el líquido en una botella de un litro, mezclarlo con agua y regar. 

  1. ​​Recoge tu sangre. Esto será más fácil si utilizas una copa menstrual. Entre más reciente sea la sangre, mejor. Esto para asegurar que los nutrientes sigan en buen estado. Es recomendable guardarlo por máximo 3 días y conservarlo en frío. 
  2. Disuelve tu sangre con agua. Antes de regar tus plantas, mezcla la sangre con agua en una botella de un litro. Esto ayudará a que tu planta pueda absorber el sodio que hay en tu sangre de mejor manera. 
  3. Mezcla bien el agua con tu sangre y riega. Ya que tengas tu agua lista, viertela en tu planta para nutrirla de manera natural. 

Además de probar crear esta conexión tan genuina con la naturaleza, también es una forma de encontrar nuestras raíces como personas menstruantes. La percepción dañina de que la menstruación es algo repugnante y vergonzoso en nuestra sociedad ha impuesto ideas que nos ha hecho distanciarnos de este proceso natural. 

La industria farmacéutica está inundada de productos destinados únicamente a inhibir el estado natural de un cuerpo menstruante. Perfumes vaginales, toallitas húmedas, jabones íntimos, tampones, cremas para depilar. Todos con el objetivo de esconder y modificar un proceso que mes a mes nos recuerda lo perfecto que es el cuerpo humano. 

Experimentar con rituales como el regar tus plantas con tu menstruación te invita a reconectar con tu sangre, tu ciclo y tu cuerpo. Es muy importante que podamos redescubrir todos estos temas, de una manera más abierta y respetuosa, para que podamos sentirnos no solo cómodas con todo lo que nos sucede, sino también empoderadas por ello.