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Conoce sobre el litio, el material en la batería de los autos eléctricos

El litio ha aumentado su popularidad y valor en los últimos años. El ahora conocido como oro blanco, supone un aliado estratégico para la reducción de emisiones de gases de carbono. Se trata de un mineral ideal para la creación de baterías, sus cualidades lo hacen óptimo para almacenar mayores cargas de energía y su maleabilidad ayuda a crear diversidad de diseño. Nuestros teléfonos móviles contienen litio, y es un material del que seguro has escuchado hablar por su importante presencia en las baterías de los autos eléctricos e híbridos. 

Si bien los autos eléctricos suponen una estrategia sólida para la disminución de gases de efecto invernadero; es debatible si el litio se puede considerar parte de las energías limpias por sus métodos de extracción. Para empezar podemos decir que la minería, cualquiera que sea el material a extraer, siempre está en polémica de su impacto con el medio ambiente. 

Para empezar tenemos que hablar del terreno que se destinará a la minería. En muchas ocasiones se destruyen ecosistemas enteros para poder trabajar la tierra donde se encuentra el mineral deseado. Recientemente se encontró un gran yacimiento de litio en el norte del país, este se encuentra en el estado de Sonora. Se cree que alberga 243 millones de toneladas de litio y durante 20 años mantendrá una importante actividad. 

En este punto en específico podríamos hablar sobre la devastación que sufrirán 100,000 hectáreas en la Sierra Madre Occidental. Según personal de la Universidad Estatal de Sonora, este proyecto podría afectar a fauna y flora que ni siquiera tenemos contemplada; además de a especies protegidas como el jaguar. 

Otro tema alarmante es el estrés hídrico que se origina de la minería. En el salar de Uyuni, en Bolivia; por cada tonelada de litio se emplean dos millones de litros de agua. Los salares ubicados en los países de Bolivia, Argentina y Chile se posicionan como los terceros yacimientos más grandes del mundo. Estas zonas se caracterizan por la falta de agua, así que la presencia de minas ahí complican aún más la situación. Muchos ganaderos de la región se quejan por la muerte del ganado derivado de la falta de agua. 

Ligado a esto está también la contaminación del agua. Si los residuos de litio llegan a cuerpos de agua cercanos pueden representar riesgos para la fauna y para la vida humana. En el 2016 personas arrojaron peces muertos como protesta en contra de la mina de Tagong, China. Por otra parte, en Nevada, Estados Unidos; se encontró afectación en peces que se encontraban a 240 kilómetros de una planta que trataba litio

El cerebro humano contiene litio, de hecho para algunas enfermedades mentales se medica litio. La cuestión es que si se supera las concentraciones naturales puede volverse tóxico. Esto significa que si el mineral llega a cuerpos de agua que sean de consumo humano podrían causar enfermedades graves, sobre todo mentales. Durante el 2014 se liberaron 40,000 metros cúbicos de una solución de sulfato de cobre en los ríos Bacanuchi y Sonora; esto terminó por afectar a más de 22,000 personas. 

En definitiva, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es una prioridad a nivel global. También es muy cierto que el uso de movilidad de energía limpia será un importante aliado en este propósito. El problema no es el litio, es que como siempre, enfoquemos nuestro consumo en una sola alternativa y terminemos por explotar ese recurso.

Una excelente alternativa al uso adecuado del litio son los automóviles híbridos, de preferencia aquellos que se complementan con el uso de hidrógeno. Al emplear pilas de menor capacidad se requiere menos litio para su fabricación. Diversos fabricantes de automóviles eléctricos como Tesla y Renault han creado programas para reciclar el litio de sus pilas. La Unión Europea también se ha preocupado por el aprovechamiento del litio. Con un ambicioso plan exigirán a los productores de baterías eléctricas para autos usar un porcentaje de litio reciclado en su producción. 

Al final el problema no son los materiales sino el uso que hacemos de ellos. En el camino a encontrar soluciones responsables necesitamos investigar y conocer el verdadero impacto de aquellos que creemos una respuesta. Como siempre lo ideal es informarse y exigir transparencia, para así poder tomar las mejores decisiones para el Planeta. 

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