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Un cafecito con María de Almar.

Hace dos años, una de mis primeras entrevistas en Luv.it por coincidencia me llevo a conocer a una de las mujeres que más admiro en la industria. En un mundo donde muchos me cerraban las puertas, Maria, fundadora de Almar, fue de las primeras personas que me regalo una sonrisa sin juicio. Abrió sus puertas y me compartió un cachito de su mundo. Probablemente no tiene idea de que gracias a esa tarde tomando café en su sala, empece a enamorarme de las historias. Despertó una curiosidad en mi de hacer una pausa y escuchar.

En el mundo editorial es muy común que cuando te presentan un proyecto nuevo te mandan la misma presentación que a cientos otros medios de comunicación. Con la misma información y mensajes clave. Aunque muchas veces es lo más práctico, muchas veces recuerdo con nostalgia esa platica donde sin presión, expectativas o prejuicios, Maria y yo platicamos por horas. Me contó de su inspiración, de los retos de emprender, del balance entre la sostenibilidad y el crecimiento como marca emergente. Anécdotas de su infancia, sueños que tenía para la marca y como poco a poco aprendió sobre el arte detrás de los zapatos.

Esa tarde con Maria me demostró que un cafecito hace toda la diferencia. Compartir y conectar ayudan a ver más allá de lo aparente. Dedicarle tiempo a escuchar. A ver el mundo desde la perspectiva de alguien más. Conocer qué hay detrás.

Hoy, casi 2 años después sigo agradeciendo esa coincidencia que despertó en mi la curiosidad de tener conversaciones auténticas. Porque la realidad es que es así como he aprendido todo lo que me ha dado la oportunidad de crecer laboralmente y personalmente. Simplemente comprendiendo que cada conversación suma. De todos puedes aprender algo nuevo así como yo aprendí del arte del calzado con María.

Este fue el texto que escribí en ese entonces. Lo comparto para felicitar y celebrar que Almar cumple 3 años. Y que afortunadamente sigue siendo una de las marcas que siempre pone su confianza en la cambiante pero perseverante historia de Luv.it. Feliz cumple Almar.


Si soy completamente honesta, pensar en cómo se fabrican mis zapatos rara vez se me pasa por la cabeza. Explorar el mundo textil siempre fue para mi el camino más obvio; y si bien ambos son igual de importantes, tener una conversación con una diseñadora de zapatos que ama lo que hace me abrió los ojos a el trabajo tan delicado, meticuloso y especial detrás de la creación del calzado.

Siempre usamos zapatos. Caminamos kilómetros en ellos. Nos llevan a nuevos lugares y nos ayudan a explorar diferentes rincones del mundo. Si lo piensas bien, los zapatos son una de las cosas más personales de nuestro closet. Son un espejo de tu personalidad. Un reflejo de las capas tan diferentes que construyen quien eres. Algunos los tienes para cuando necesitas ese empujoncito de empoderamiento, otros para tus aventuras y siempre hay un par que hasta nos da cosa usar por que los amamos tanto que queremos que duren para siempre.

Hoy conicí a María Aguilar, la mente detrás de la marca Almar, quien me compartió un pedacito del mundo tan mágico en el que existe su creatividad. Inspirada en la belleza poética del mar, María creó su propia marca de calzado en la Ciudad de México en 2019. Siempre había sido uno de sus sueños. Desde que era estudiante en el Instituto de Tecnología y Educación Superior de Occidente (ITESO), el mundo de la fabricación de zapatos le causaba intriga. Le tomó varios años de experimentación creativa y de probar diferentes alternativas para finalmente aterrizar en una marca que parece ser una extensión de su esencia como persona.

Uno de los valores de marca más importantes que caracterizan a Almar desde su núcleo es la sostenibilidad. María trabaja siempre y constantemente para introducir materiales sostenibles en sus diseños. Sus creaciones están hechas con cuero recuperado de la industria ganadera y pesquera, reutilizando lo que de otra manera se convertiría en desperdicio.

En las primeras etapas de Almar, María trabajó con diferentes proveedores de cuero de la Ciudad de México y su camino la llevo a conocer a un maestro zapatero llamado Ernesto, cuyo taller estaba lleno de tradición familiar. A los 10 artistas que forman parte de esta familia se les ha enseñado su profesión a lo largo de generaciones, cada uno especializándose en una etapa específica del proceso de producción del calzado. María estaba fascinada por su oficio y la forma en que su trabajo emitía arte, cultura y dedicación . Sus delicados detalles hechos a mano son los que hacen que sus zapatos sean mágicos, contando una historia con cada paso que dan.

La inspiración para Almar le llegó a María a partir de las sensaciones que la inundan al entrar en contacto con el mar. Su conexión con el océano ha sido una parte importante de su vida desde que era joven y siempre ha despertado su creatividad. Le apasiona observar y descubrir la infinidad de texturas, colores y figuras que forman parte de la naturaleza.

“Recuerdo que cuando era niña me emocionaba cuando íbamos a la playa. Siempre iba directo al mar. Sentía paz. Me quería quedar ahí para siempre.”

Al hablar de su inspiración, describió cómo el mar le da una sensación de tranquilidad y felicidad, pero también le recuerda lo pequeña que es en un mundo de infinitos. El sonido de las olas, el calor de la arena, el simple misterio del mar están grabados en su estética como persona y se transmiten directamente a través de su marca. Cuando te pones un par de zapatos Almar, instantáneamente te transportas a la playa, sientes la grandeza del océano y la cruda admiración de mirar el mar por primera vez.

Almar es magia. Desde la cuidadosa elección de materiales y el trabajo meticuloso de una familia llena de tradición, hasta la esencia pura inspirada en la conexión de Maria con la naturaleza. Cada par cuenta la historia de una mujer emprendedora compartiendo un pedacito de su mundo y su ser.


Felicidades Almar por tres años de crecer, trabajar, compartir y crear.
Conoce sus piezas en la sección de zapatos de Luv.it Shop.

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